DULCE CORAZÓN DE MARIA... SED LA SALVACIÓN DEL ALMA MÍA.

LA SANTA CRUZ. NOVENA


¡¡¡CON ESTE SIGNO VENCERAS!!!




ADÓROTE SANTA CRUZ, PUESTA EN EL MONTE CALVARIO, EN TI MURIO MI JESUS PARA DARME ETERNA LUZ Y LIBRARME DEL CONTRARIO.

ADORÁMOSTE CRISTO Y TE BENDECIMOS..
QUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.




NOVENA


Puesto de rodillas en presencia de alguna Imagen de Cristo crucificado, o de la Stma Cruz, habiéndote persignado, dirás:

Adorote Santa Cruz,
Puesta en el Monte Calvario,
En ti murió mi Jesús,
Para darme eterna luz,
Y librarme del contrario.

2º Acto de Contrición.
3º Salutación (que varía según el día de la novena).
4º Cinco Pater Noster con cinco Glorias.
5º Antífona.
6º Oración para todos los días de la novena.


Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo; que con tu divino y saludable contacto santificaste el madero de la Cruz, para lavar con ella y con tu sangre preciosa las manchas de mis pecados; me pesa de todo mi corazón de todos los que contra ti he cometido en mi vida; propongo un y mil veces la enmienda y espero en tu piedad infinita me los has de perdonar.

Luego dirás la salutación siguiente, que es la que solo se varía los días de la novena.

Primer día

Salúdote Cruz Santísima con todos los nueve coros de Celestiales Espíritus, y doy al Señor con ellos cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, haciendo de ti Trono de su Majestad divina para remedio del mundo, crédito de sus milagros, y reparo de aquella primera caída porque sea alabada. Amén.

Luego se dicen cinco Pater Noster con Gloria Patri.

La Antífona y Oración como se sigue..

Antífona

O Cruz Santísima, más resplandeciente que todos los astros y más Santa que los Santos; para el mundo, célebre, para los hombres, amable que sola fuiste digna de contener en tu gremio todo el rescate del mundo: Dulce Leño, dulces Clavos, dulces penas que tolerada en ti por mi Señor Jesucristo, fueron el remedio nuestro: Salva a todos, los Cristianos, que en este día repiten tus Alabanzas.

v) Adorámoste Cristo, y bendecímoste.
r) Que por tu Santa Cruz redimiste el mundo.



Oración para todos los días de la novena

O Cruz Santísima, nobilísima entre todos los árboles frondosos, que hermoseas el Jardín ameno de la militante Iglesia, reino del Padre, Cetro del Hijo, sello del Espíritu Santo; honra y gloria del mismo Crucificado, crédito de las maravillas de Dios, oliva frondosa, cedro escogido de Dios, palma, ciprés excelso, trono sagrado del Omnipotente Rey, árbol de la vida, y fuentes de la Bienaventuranza: Adórote, bendígote, alábote, y doy a Dios muchas gracias, poniendo debajo de tus misteriosos brazos la necesidad presente (exponga confiadamente la gracia que se pide) con todas las de la Iglesia, para que por tu virtud se digne el Señor de remediarlas, si ha de ser para servirle, bien de mi alma, aumento de la virtud y crédito de ti mismo, que es lo que más deseo; y sobre esto una acertada, feliz y dichosa muerte, y que por ti me reciba el que por ti se dignó de redimirme, que es mi Señor Jesucristo, que con el Padre, y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amen.

Tres salves a la Santísima Virgen de los Dolores, y a la oración siguiente:

Soberana Emperatriz de los Cielos, que al pié de la Santísima Cruz padecisteis tan agudos dolores, y por dignación suprema quedasteis constituida madre de todas las criaturas, dignaos, afligidísima Señora, de patrocinar mis peticiones, y socorrer las necesidades de mi alma, que yo os prometo no apartarme ya de la Cruz, y acompañaros siempre en vuestros dolores, sintiendo tantas penas como ingrato os causé con mis pecados; para que así consiga, con vuestro amparo, y por el Santo Madero de la Cruz, los frutos de la redención, que en ella obró vuestro Hijo Jesús. Amen.

Segundo día

Saludote Cruz Santísima, con todos los Santos Patriarcas, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, queriendo que fuese adorada por las gentes; y lo que es más, de la Reina de los Ángeles con aquella adoración que solo se debe a su Majestad Santísima, que seas alabada para siempre. Amén.

Tercer día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Santos profetas, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, poniendo en ti el fundamento de la militante Iglesia adornada de los siete Sacramentos, y demás misterios, que en tu virtud veneramos, porque seas alabada en los siglos de los siglos. Amén.

Cuarto día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Santos Apóstoles, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, haciendo que en tu virtud se conviertan tantas almas, así de obstinados pecadores, como de apóstatas y gentiles, que alumbrados de tu indeficiente luz; abjuran de sus errores, confesando una Fé, un Bautismo, una Iglesia, una verdadera Ley y un Dios y Señor de todo, que seas adorada para siempre. Amén.

Quinto día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Santos Evangelistas, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, haciendo que en tu virtud se salve tanto sin número de almas, siendo tú la llave maestra que a todos les franqueas el Paraíso, para gozarse en la gloria, cantando a Dios alabanzas por toda la eternidad. Amén.

Sexto día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Santos Mártires y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, queriendo que en tu invención milagrosa se halle el más precioso tesoro que venera nuestra Fé, suscitando en él sus antiguas maravillas, con destrucción de los ídolos , confusión de los gentiles, y crédito de su loable providencia que seas alabada para siempre. Amén.

Séptimo día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Santos Confesores, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, obrando en tu virtud aquel admirable triunfo que en las Navas de Tolosa hizo cantar a los fieles la victoria con la vista rubicunda de su Santísima Imagen, y sobre todo por el triunfo que consiguió del demonio, quedando éste confundido y loada la Majestad verdadera, que seas ahora y siempre venerado en la Santísima Cruz. Amén.

Octavo día

Salúdote Cruz Santísima, con todas las Santas Vírgenes, y muy en especial con la primera de ellas, y doy al Señor con todas, todas cuantas gracias puedo, porque se dignó de honrarte, permitiendo el que fuese restituido con gloriosa exaltación a el mismo lugar en que antes te habías visto exaltado por el autor de la vida, con el aplauso que hasta hoy hace venerarte como preciosa reliquia, llenando el mundo de admiración y milagros para que así confesemos lo que debemos a Dios en la Santísima Cruz, que seas adorada para siempre. Amén.

Noveno día

Salúdote Cruz Santísima, con todos los Justos de la tierra y cortesanos del Cielo, y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo, proveyendo en tu virtud los muchos frutos que redundan a la Católica Iglesia, en la expulsión de demonios, extirpación de herejías, dilatación de la Fé, exaltación de tu santísimo nombre, y demás misterios que confesamos, a honra y gloria de Jesús que en la Cruz y con la Cruz seas alabado eternamente. Amén.

Aquí avivando los fervores de tu Fé dirás los cinco Pater Noster gloriados, antífona, verso y oración, como lo has hecho estos días. Luego añadirás un Pater Noster por el devoto Sacerdote.

Rogad a Dios por las almas del Purgatorio


LEVANTATE SANTA CRUZ
(SÓLO PARA EL ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA)

Levàntate Santa Cruz
Puesta en el Monte Calvario
Se cumplieron 9 dìas
En que fuè tu novenario.
Este es el último día
Que te están acompañando
Tus parientes y amigos
Que por ti estamos rezando
Ya se acabò el novenario
Pero en nuestros corazones
Ha quedado muy grabado
Tu cariño y atenciones
Ya se levantò la Cruz
Dios ya la lleva consigo
Adiós a tus familiares
Tus parientes y amigos


Advertencia


Este ejercicio puede hacerse fuera de la Novena todos los días, o todos los viernes del año, o en un solo día, las personas ocupadas, en la manera siguiente:

Hecha la señal de la Cruz y acto de contrición se dice la adoración, y luego se van diciendo las nueve salutaciones. Al fin de cada una un Pater Noster gloriado, y al fin de todos, una sola vez la antífona, verso y oración, sin añadir otra cosa. Así quiera Dios que se haga este ejercicio de la Santísima Cruz, cuya exaltación deseo en desagravio de las muchas que contra Dios se comenten Bendita sea su inalterable paciencia. Amén.

Adoración a la Santa Cruz

(en tono de alabado)

Alabado sea mil veces
el Santísimo Madero
de la Cruz, en quien obró
Jesús el remedio nuestro,
y la sagrada pasión
de Redentor tan supremo,
que siendo Dios se humanó
para redimir su pueblo.
Bendito sean los dolores
de la reina de los Cielos,
que como piadosa Madre
le acompañó en los tormentos.
Así sea por los siglos,
y de los siglos eternos,
para que así para siempre
la Santa Cruz adoremos.
Amén, Oliva preciosa,
Amén, escogido Cedro,
Amén, encumbrada Palma,
Ciprés de la Iglesia excelso,
Amén, árbol de la Vida,
Amén, hasta que en el Cielo
por toda la eternidad
tus alabanzas cantemos.

-Salutación Devota

A la Santa Cruz de Cristo Señor nuestro

(Estribillo)

Salve dulce leño,
Salve, dulces Clavos
ángeles y hombres
todos te adoramos.
Salve Cruz hermosa,
Estandarte real,
que ha de aparecer
al juicio final. (Se repite al fin de cada copla este estribillo)

Instrumento santo
de la redención,
tu nos has librado
de la perdición.

Señal y divisa
de todo Cristiano,
con que se distingue
del infiel pagano.
En ti sufrió muerte
nuestra vida, Dios;
y aquella su muerte
nos vivificó.

Si el diablo en un leño
al hombre mató,
Cristo en otro Leño
a el diablo venció.

En ti se ha cumplido
lo que David dijo,
que en ti reinaría
muriendo Dios mismo.

Cristo en ti exaltado
de la tierra y suelo,
lo atrae a ti todo
imán de consuelo.

La paz a la Iglesia
contigo le vino,
dántote victoria
a el gran Constantino.

Tu invención alegre
fue muy milagrosa,
hallándote Elena,
Reina cuidadosa.

En la tierra santa
de la promisión,
un monarca humilde
te dio exaltación.

Tú que antes eras
tan ignominiosa,
muriendo en ti Cristo
te has hecho gloriosa.

Te ponen en trono
los emperadores,
contigo se honran
los grandes señores.

Haciendo señal
de la Santa Cruz,
viene a socorrernos
nuestro buen Jesús.
De los enemigos
y de todo mal,
al punto nos libra
tan santa señal.

Los Santos usando
de la Cruz de Cristo,
han hecho prodigios,
que muchos han visto.

¡O árbol fecundo!
árbol más dichoso
por haber tenido
Cuerpo tan precioso.

Pendiente de ti estuvo
el precio del mundo,
que quitó la presa
al cetro profundo.

¡O Cruz! Pues que eres
ya nuestra esperanza,
en ti el fiel Cristiano
su bien afianza.




PODEROSA ORACION

Esta oración fue encontrada sobre la sepultura de Jesucristo en 1709 y enviada por el Papa al Emperador Carlos, cuando partió para el ejército a combatir a los enemigos y la envió a San Miguel en Francia.

El que lea esta oración, la oiga leer o la lleve consigo con fe y devoción:

1.No se quemará ni se ahogará ni podrá ser envenenado con ningún veneno, caer en las manos de sus enemigos o ser vencido en las batallas.

2.Si una mujer se halla encinta y oye leer, lee o lleva consigo esta oración, saldrá pronto de su cuidado, será siempre tierna madre y colocando la misma oración a la derecha de su criatura, cuando haya nacido, la preservará de 83 accidentes.

3.El que lleve esta oración consigo nunca se verá atacado de epilepsia y cuando se vea caer en la calle cualquier persona con este mal, basta colocar esta oración a su derecha para que se levante como si nada le hubiera pasado.

4.El Señor ha dicho que se bendecirá al que escriba esta oración para sí o para otros.

5.La casa que tenga esta oración, se verá exenta de los peligros del rayo y trueno.

6.Al que diga diariamente, recibirá tres días antes de su muerte el aviso del cielo.

7.El que se burle de ella o la desprecie recibirá el castigo del cielo.


ORACIÓN A LA SANTA CRUZ

¡Oh Santa Cruz!, madero hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo, que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que me convengan. Elevada ante el mundo eres faro luminoso que congregas a tu alrededor a la cristiana grey para entonar cantos de gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño de todo lo creado permitió ser crucificado sobre ti para la redención del género humano. Sobre ti se opero el asombroso misterio de la Redención del Mundo, desde entonces libra al cristiano de la culpa original, puede llamarse hijo de Dios Eterno y aspirar a la Gloria Celestial. ¡Bendita seas!, por los siglos de los siglos, fuiste entre los paganos signo de baldón y afrenta y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad. Amén.




ROSARIO


Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a tí. En prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oidos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdadme y defendedme como cosa y posesión tuya. Amén.

Dios te salve María mi esperanza y mi luz, que triste que estabas al pie de la cruz..
Al pie de la Cruz en gran soledad socórrenos Piadosa en nuestra necesidad... (10 veces )  Gloria al padre....

Asi hasta que termine la camándula.
al final la SALVE.









Historia:
Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: "Con este signo vencerás", y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.
Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Cristótomo y San Ambrosio, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Nuestro Señor. Y que después de muchas y muy profundas excavaciones encontró tres cruces. Y como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesús de las otras dos, llevaron una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud. Y entonces Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.
Por muchos siglos se ha celebrado en Jerusalén y en muchísimos sitios del mundo entero, la fiesta de la Invención o hallazgo de la Santa Cruz el día 3 de Mayo.


Tengamos siempre en nuestras casas la Santa Cruz. Un crucifijo que nos recuerde lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos. Y ojalá besemos de vez en cuando sus manos y sus pies. Así lo hacían siempre los santos.
No nos acostemos jamás ni nos levantemos ningún día sin hacer la señal de la cruz, bien hecha, despacio, desde la frente hasta el pecho y del hombro izquierdo hasta el derecho, y pronunciando los tres Santísimos nombres del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esto trae bendición y muchos favores celestiales, y aleja al demonio y libra de muchos males y peligros.




ORACIÓN A LA SANTA CRUZ
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TESTIMONIOS

A San Antonio Abad (año 300, fiesta el 17 de enero) le sucedió que el demonio lo atacaba con terribilísimas tentaciones y cuentan que un día, angustiado por tantos ataques, se le ocurrió hacerse la señal de la Cruz, y el demonio se alejó. En adelante cada vez que le llegaban los ataques diabólicos, el santo hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Y dicen que entonces empezó la costumbre de hacer la señal de la cruz para librarse de males.

De una gran santa se narra que empezaron a llegarle espantosas tentaciones de tristeza. Por todo se disgustaba. Consultó con su director espiritual y este le dijo: “Si Usted no está enferma del cuerpo, ésta tristeza es una tentación del demonio”. Le recomendó la frase del libro del Eclesiástico en la S. Biblia: “La tristeza no produce ningún fruto bueno”. Y le aconsejó: “Cada vez que le llegue la tristeza, haga muy devotamente la señal de la cruz”. La santa empezó a notar que con la señal de la cruz se le alejaba el espíritu de tristeza.

Cuando Nuestra Señora se le apareció por primera vez a Santa Bernardita en Lourdes (Año 1859), la niña al ver a la Virgen quiso hacerse la señal de la cruz. Pero cuando llegó con los dedos frente a la cara, se le quedó paralizada la mano. La Virgen entonces hizo Ella la señal de la cruz muy despacio desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Y tan pronto como la Madre de Dios terminó de hacerse la señal de la cruz, a la niña se le soltó la mano y ya pudo hacerla ella también. Y con esto entendió que Nuestra Señora le había querido dar una lección: que es necesario santiguarnos más despacio y con más devoción.

Como recuerdo de esta fecha de la exaltación de la Santa Cruz, quiero hacer con más devoción y más despacio mi señal de la Cruz.