DULCE CORAZÓN DE MARIA... SED LA SALVACIÓN DEL ALMA MÍA.

VIACRUCIS POR LOS SACERDOTES...


Enciendo una Luz por mis Sacerdotes, porque sé que el Sacerdote en el Altar es Jesucristo y porque sé cuan perseguidos son, hago ésta suplica a Jesús Crucificado por Mis Sacerdotes con éste Viacrucis.

                                                       
                     Enciende una Luz en tu casa por Tus Sacerdotes


Viacrucis por la santificación de mis  Sacerdotes:
                   por ellos, para ellos.
                                 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
- Pésame Dios mío…

Oremos: Recibimos de manos de un sacerdote el Bautismo, de otro la reconciliación y el alimento de la vida en la Eucaristía, por eso en este víacrucis acompañaremos a María Dolorosa y oraremos por los sacerdotes, por los más nuestros, Especialmente por MONSEÑOR DAVID CANO,   SACERDOTES, DIÁCONOS Y SEMINARISTAS DE NUESTRA COMUNIDAD MARIA DESATADORA DE NUDOS, por la  santidad de todos ellos, en reparación de sus faltas y con humildad pidiendo perdón por nuestros pecados contra Ellos.

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS CONDENADO A MUERTE.
                                
NUESTROS SACERDOTES SON CONDENADOS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL PUEBLO
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- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La condena que recibe Cristo, se sigue repitiendo en la vida, con todo el peso del dolor que conlleva, de no ser aceptado, de ser despreciado, encontrado falto en algo… sin embargo tenemos excusas para todos: que Pilato fue cobarde, que el pueblo no sabía, que los soldados no creían…

Los sacerdotes se encuentran con esa condena casi todos los días, con miradas de sospecha, con sonrisas de burla, muchas veces escuchamos o vemos esa desaprobación y seguimos excusando… Por el amor que le tienes a tus elegidos, Señor, ten piedad de nosotros y de los que condenan. Padre nuestro


             SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA LA CRUZ.                             
                                 
EL SACERDOTE CARGA CON LOS PECADOS DE LOS HOMBRES Y LOS PRESENTA EN EL ALTAR.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Esa cruz de madera que Nuestro Señor cargó por nosotros, la asumen cada día los sacerdotes cuando se acercan al altar para celebrar la Santa Misa. Llevan en la mente y en el corazón los dolores de los hombres, los pedidos que les han hecho de oraciones, los enfermos que atendieron, los agonizantes que despidieron, los pecados que perdonaron… todo lo llevan para entregarlo a Dios para que lo santifique. Por la generosidad de su vocación, Señor cúbrelos de tu amor y a nosotros muéstranos su dignidad.  Gloria


TERCERA ESTACIÓN: CAE JESÚS POR EL PESO DE LA CRUZ.
                                 
LOS SACERDOTES CAEN POR EL PESO DE SU PERSONALIDAD, TAMBIÉN POR EL CANSANCIO Y LA SOLEDAD DEL SERVICIO.

- Te adoramos Cristo y te bendecimos ... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.


Nos encontramos la primera de las caídas de Nuestro Redentor, tal vez fue una piedra lo que lo hizo tropezar… a nuestros sacerdotes le resulta de obstáculo muchas veces el exceso de trabajo, la superficialidad de la gente que los busca, tienta y abruma, sus propias facetas de ira, depresión, pereza o las propias heridas de la vida.

Permite Señor, que frente a sus caídas guardemos el mismo respeto silencioso que tenemos ante la caída de Jesús.   Pésame…


CUARTA ESTACIÓN: LA SANTÍSIMA VIRGEN SE ENCUENTRA CON SU HIJO JESÚS.                                        
ELLA CUIDA DE LOS SACERDOTES Y LOS SOSTIENE EN SUS LUCHAS.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.


María salió al encuentro de su Hijo por si podía aliviarlo, pero no la dejaron acercarse. Ella es la Madre de cada sacerdote y no deja de acompañarlos en sus trabajos, dolores, decepciones. El Padre Bueno le permitió a su Hijo amado, tener a María junto a la cruz. Desde ese día cuando un escogido por el Señor sube al Calvario, junto a él se encuentra la Madre…

Madre, te encomiendo especialmente a los sacerdotes de mi comunidad. Que perciban la compañía de María en sus dolores y necesidades. Ave María


QUINTA ESTACIÓN: EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.                                                                
LOS SACERDOTES SON LOS BUENOS CIRENEOS DE NUESTRA VIDA.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Dios nos creó en comunidad y para la comunión, por eso necesitamos tanto de cireneos que nos ayuden a llevar la cruz, cuando se nos hace muy pesada. Dice el evangelio que el cireneo seguía a Cristo con la cruz y el pueblo lo seguía. Así sin sospecharlo cargando una cruz que no era la suya, se hizo guía de un pueblo…

Los sacerdotes son los seres que por vocación, están siempre disponibles para socorrer a las almas, para sostener, para preservar, para purificar, para enderezar, para alegrar, para consolar, para distribuir bienes espirituales y materiales. Ellos cargan cruces que no son propias y según las llevan son guías del pueblo…Muchas veces ellos necesitan la solidaridad de nuestra oración por ellos.

Concédenos Amado Dios la generosidad de orar siempre por estos hombres que ejercen ante nosotros el oficio del Verbo. Padre Nuestro



SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.   
                                                
EL SACERDOTE NOS LIMPIA Y CONSUELA EN LA RECONCILIACIÓN.

- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.


Lo que para la Verónica fue un regalo, (el recibir el Rostro bendito de Cristo en su lienzo) el sacerdote lo hace con nosotros en cada reconciliación, nos quita del alma con cuidado las manchas, nos devuelve el Rostro de Cristo puro y limpio para que lo llevemos al mundo. Si tenemos alguna enfermedad grave, vicio, cobardía, él la sana con su poder sacramental y acrecienta en nosotros la fe y el amor.

Te damos gracias Señor por tener sacerdotes que en tu nombre nos regalan los sacramentos, bendícelos con una caridad ardiente y gozosa. Ave María


SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.                                   
                                           
LOS SACERDOTES SON ATACADOS POR LOS FIELES QUE LOS RODEAN.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos ...que por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Ha vuelto a caer el Salvador! El peso de nuestros pecados por segunda vez lo ha tendido en tierra. Jesús se ha ofrecido para reparar nuestras culpas y son muchas, por eso ¡son muchas sus caídas y dolores!. Cada pecado tiene su efecto y su perdón al soportarlo el Divino Reparador.

Un peso que es especialmente duro para el sacerdote es el ataque y la incomprensión de los que tiene cercanos… Esos que forman la familia a la que Dios los ha prestado, para su servicio por un tiempo. Los que reciben de ellos, toda la fecundidad de su ministerio son los que critican con mayor dureza… Parecen fieras al acecho. Ten piedad de nosotros si hemos participado en estos acechos. Ten piedad de las palabras vanas, de los gestos de condenación, del sarcasmo.

Protege a tus elegidos de la maldad de los fieles!  Padre Nuestro.


OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES.      
                                              
EN CADA SACRAMENTO EL SACERDOTE NOS ACERCA EL CONSUELO DE CRISTO Y SU TERNURA.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El detenerse de Nuestro Redentor en medio de su dolor para consolar a las mujeres, es la acción sacerdotal más común y menos valorada… Esas mujeres eran madres y Jesús se conmueve por su dolor y el de los hijos. Cada familia con sus dolores está presente en esta estación para que Cristo se detenga y los mire, y consuele…

Los sacerdotes deben olvidar sus dolores propios y confesar, dejar sus cansancios y celebrar los sacramentos que el pueblo les pide, olvidarse de si y escuchar, consolar, acompañar… a tantas almas. Tienen especial cuidado por defender la familia y la vida, ellos que van siguiendo a Cristo Por cada gesto de amor y servicio de nuestros sacerdotes, derrama una lluvia de bendiciones en su vida, te lo pedimos Señor! Ave María


NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.    
                                                
LOS SACERDOTES CAEN ABRUMADOS POR SU CONFIGURACIÓN CON CRISTO, PARA NUESTRO BIEN.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La tercera caída de Jesús, fue la más dolorosa, ya cerca de la cima del monte… Era parte del sublime bajar del Amado, del Cielo a la tierra, de hombre a esclavo, portando la cruz de su martirio, ahora lo vemos besando la tierra a la que ha bajado. Le quedan pocos abajamientos al Salvador y no dejará ninguno por nuestro bien. Esta tercera caída, es como si quisiera abrazarnos, acariciarnos en medio del polvo de nuestros pecados.

El sacerdote vive lo que celebra, Mamá Margarita dijo a su hijo Don Bosco: “comenzar a decir Misa es comenzar a sufrir”. El elevar a Cristo para ser adorado y reconocer que “esa” es mi carne y mi sangre, los hace otro Cristo, esta identificación trae necesariamente para ellos la participación en los dolores de Redención, por eso son los más queridos y cercanos al Corazón de Cristo. Te pedimos tu gracia para nuestros sacerdotes, para que lleguen a ser Cristo manso y humilde con todos los fieles. Pésame.


DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.     
                                                
EL SACERDOTE SE DESPOJÓ DE SU FAMILIA, DE SUS BIENES, DE SU PROPIA VOLUNTAD POR LAS ALMAS.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

En desnudez extrema está el Señor dueño del universo, los ángeles lo contemplan y callan atemorizados, pero Jesús esposo amoroso ha venido a buscar a su esposa, la humanidad, para llevarla pura y limpia a los brazos del Padre. No dejará detalle sin probar su amor, ni despojo que vivir…

A sus elegidos los sacerdotes, los invita a seguirlo por los mismos caminos y les muestra la manera de configurarse con El. Ellos que fueron invitados a dejar su familia, su tierra, sus bienes, poco a poco el mismo Señor que es el Amante y el Amado los va despojando de su yo, última reliquia que les quedaba y en algún momento de su vida dirán como Pablo: “no soy yo el que vive, es Cristo que vive en mi”

Te pedimos Padre Bueno que concedas a nuestros sacerdotes una fidelidad alegre en el servicio que tú les señales. Gloria


UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ. 
                                                    
EL SACERDOTE ESTÁ CLAVADO EN SU SERVICIO Y ENTREGA POR LAS ALMAS, ENTREGA QUE ES PARA SIEMPRE.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El pecado fue desobediencia y negación de escuchar la dulce voz de Dios, esa falta de obediencia y escucha, la repara Cristo clavado por amor a la cruz, buscando la voz del Padre. Dicen que por buscarlos a los más escondidos se trepó al madero y abrazado a él, nos gritó su sed, con infinita ternura. Cristo obedeció hasta la muerte sin moverse, ni negarse a cumplir en totalidad la Voluntad Divina.

El sacerdote misteriosamente es clavado en su servicio eclesial, y ahí queda fijado hasta que la obediencia lo manda a otro lugar, su entrega a las almas es definitiva y total y sobre todo para siempre. Por la necesidad de nuestras almas de un guía que enseñe, un padre que perdone y alimente, danos sacerdotes santos y a los que tenemos llévalos a la santidad. Padre Nuestro



DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ POR AMOR A MI.        
                                                    
EN CADA EUCARISTÍA EL SACERDOTE MUERE CON CRISTO POR LAS ALMAS QUE SE LE ENCOMIENDAN.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Después de ofrecer la salvación al ladrón arrepentido, y darnos las últimas palabras, inclina el Señor su cabeza y entrega su Espíritu. No lo entrega al Padre como los moribundos, lo sopla sobre María y la nueva Iglesia reunida en Juan y las mujeres… Es un anticipo de la Pascua, de Pentecostés. La muerte no tiene la última palabra, la tiene la Vida que se dona! Vuelve con su aliento al paraíso de donde parte el pecado y la muerte, vuelve con su amor fiel a dar Vida.

Repitiendo el amor de una vocación de entrega total, el sacerdote en cada Eucaristía muere con Cristo por las almas y les da vida abundante en la Palabra y su Cuerpo, los congrega en unidad para que derramen vida en los caminos del mundo. Te pedimos Señor la gracia de conocer los misterios de amor que vivimos y para tus sacerdotes que experimenten tu ternura, creciendo en el amor en cada gesto sacerdotal que realicen. Pésame


DECIMOTERCERA ESTACIÓN: BAJAN DE LA CRUZ A JESÚS Y SE LO DAN A MARÍA. 
                                                      
EN CADA EUCARISTÍA EL SACERDOTE NOS ENTREGA A JESÚS.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos...que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La espada de dolor que desde la Presentación estaba en el corazón hincada, ha penetrado más hondo todavía, y se convirtió en lanza que abrió el Corazón de su Hijo. Ahora su fiat se refiere al abandono de su Hijo y el acoger al discípulo como hijo nuevo. Con la misma docilidad y ternura, en cada Misa el sacerdote nos entrega el Cuerpo de Cristo, nos alimenta y se transforma para nosotros en Padre que nutre, enseña, defiende y limpia. Sintiéndose amado y unido con el Verbo, se hace para cada alma fuente de vida eterna.

Bendice Señor a todos tus sacerdotes para que acrecienten su fe en el don recibido con la ordenación sacerdotal y su gozo de vivirlo cada día. Ave María


DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO Y RESUCITA GLORIOSO. 
       
EL SACERDOTE CON SU VOCACIÓN NOS ACTUALIZA LOS MISTERIOS DE LA SALVACIÓN.


- Te adoramos Cristo y te bendecimos... que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Los fieles junto con María han depositado a Cristo en el sepulcro, la Iglesia y la creación entera esperan en silencio. Cristo ha obedecido al Padre en toda su Voluntad, hasta consumar la vida en oblación. Gimió al padre en Getsemaní y fue escuchado por su Padre que no lo dejó en ese sepulcro… El Padre que siempre lo engendra, le da un cuerpo glorioso por ese de carne, que Cristo le ha devuelto en la cruz. El cuerpo glorificado, que es Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, no puede ser sujeto por una piedra, ni detenido por un cenáculo cerrado, Jesús glorioso que se hace caminante, comensal y amigo.

De la misma manera el sacerdote hace presente en el mundo los tesoros de la fe, es protagonista de la salvación, que pasa por su propio cuerpo, por su voz, por sus manos.

Sin sacerdocio, no hay Eucaristía ni accedemos al perdón!

Amado Dios, gracias por acercarnos a contemplar los misterios vividos por tu Hijo, ten piedad de nosotros y de nuestros sacerdotes, dales una santidad gozosa y profunda del que sabe y vive el secreto de la Vida abundante!! Gloria



                                   Que todos recen también por sus Sacerdotes.