DULCE CORAZÓN DE MARIA... SED LA SALVACIÓN DEL ALMA MÍA.

NOVENA A MARIA AUXILIADORA

SIEMPRE HE PUESTO MI CONFIANZA EN MARIA AUXILIADORA.
Dice San Juan Bosco.











































































Por la señal de la Santa Cruz.....

Señor Mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, a mi me pesa de todo corazón, haberte ofendido. Propongo firmemente nunca mas pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderte, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Te ofrezco mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y confío que en Tu divina bondad y misericordia infinita me los perdonaras, por los méritos de Tu Preciosisima Sangre. Pasión y Muerte, y me darás gracia, para enmendarme y perseverar en Tu Santo Servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María, Reina de todos los santos y Madre mía, designada por tu Hijo expirante en la Cruz para salvar a todos los hombres, acudo a Ti, con amor y confianza, pues eres Abogada de los pecadores y auxilio de los cristianos. Alcánzame, Señora mía, el perdón de mis culpas, un verdadero dolor de ellas, luz y acierto para poder conseguir la gracia de Dios y con auxilio para mi eterna salvación.  A este fin te ofrezco todos los obsequios de esta novena, que consagro en tu honor. Recíbelos mi buena Madre y haz que logre la gracia que me he propuesto pedirte en el curso de esta novena. Si me conviene para el bien de mi alma, te pido la gracia (cada uno pide la gracia que le conviene)… y deseo Señora mía, que en todo se cumpla la voluntad de Dios; pero bien lo ves, mi buena Madre, cuántas ansias y penas afligen mi corazón; apresura pues, tu auxilio a tantas necesidades mías. Te lo pido por los méritos de los dolores que sufriste al pie de la cruz, cuando Jesús te constituyó Madre y Auxilio de los cristianos. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:


DÍA PRIMERO

¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza! Oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA SEGUNDO

¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de misericordia! tú que siempre libraste al pueblo cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras almas, te lo suplicamos, de las acometidas del demonio, del mundo y de la carne, para que alcancemos completa victoria sobre los enemigos de nuestra salvación. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con lasoraciones finales para todos los días.


DÍA TERCERO

¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola triunfaste de las herejías, que intentaron arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra Madre la Iglesia! Ayúdanos ¡oh María! a guardar firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias para no contaminarnos con el veneno de tantas perversas doctrinas. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA CUARTO

¡Oh dulcísima Madre nuestra María, tú que eres Reina de los Mártires por los heroicos actos de valor y fortaleza que practicaste en la tierra! Dígnate infundir en nuestro corazón la fuerza necesaria para mantenernos constantes en tu servicio para que, venciendo todo respeto humano cumplamos sin rubor nuestros deberes religiosos y nos comportemos siempre como devotos hijos tuyos hasta la muerte. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA QUINTO

Querida Madre mía, tú que en el triunfo del Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio, desplegaste tu manto protector sobre toda la Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo momento de los ataques de los enemigos, líbralo de las aflicciones, asístelo siempre para que pueda dirigir al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfando de las oleadas embravecidas que amenazan de sumergirla. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA SEXTO

¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo tu protección a los sagrados ministros y todos los fieles de la Iglesia Católica: alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice, y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente te suplicamos extiendas tu amorosa asistencia sobre los misioneros, para que consigan atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño bajo la guía de un solo Pastor. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA SÉPTIMO

No seas, Madre de misericordia, insensible a los dolores de la Iglesia menospreciada en su doctrina y en sus Sacramentos. No permitas sea derramada en balde la sangre preciosísima de tu divino Hijo, ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a los débiles que no la defienden. Brille ¡oh María! tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada la religión, observada la ley divina y eclesiástica, para que todos te alaben y alcance la humanidad los goces eternos. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con lasoraciones finales para todos los días.


DÍA OCTAVO

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le ha dado en la tierra y en el cielo; te presentas al trono del Altísimo, no como quien pide, sino como quien manda, a Ti clamamos desde el abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros todo mal; bajo tu protección ponemos nuestros bienes, nuestros corazones, almas, potencias, sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro amparo y nuestra defensa durante toda la vida. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.


DÍA NOVENO

¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de los cristianos asístenos con tu poderosísimo patrocinio en vida y especialmente en el terrible trance de la muerte, y alcánzanos la perseverancia final. ¡Ah! no nos dejes un solo instante hasta que felices cantemos tus glorias y las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los siglos de los siglos.Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.
Coro

Consuelo del cristiano
María Auxiliadora
Al alma que te implora
Escucha por piedad

A ti, cuya potencia
Del sarraceno impío
Venciendo el poderío
Salvó la cristiandad;
Rogamos que hoy la salves
Del vicio y la mentira
De Dios calma la ira,
Destruye la maldad.

La nave de San Pedro
En esta mar bravía
Con mano fuerte guía
Al puerto hasta llegar;
Sostén al gran piloto,
Protege al Padre Santo,
Sobre él tiende tu manto
Que es manto tutelar

Coro

Confunde a los malvados
Que, dueños de la tierra
A Cristo hacen la guerra
Siguiendo a lucifer;
Tu cetro poderoso
Derrote sus legiones;
Ondulen sus pendones
Triunfantes por doquier.
Cual planta delicada
que la corriente mece
En este mundo crece
La tierna juventud;
¡Oh, Madre! No permitas
Que se aje su belleza
Concédele pureza
Y amor a la virtud

Coro

Enséñale amorosa
Los místicos raudales
De vida manantiales
Que brotan del Altar;
Condúcela al banquete
De santidad venero
Y guste del Cordero
Que célico manjar.
Acude en mi socorro,
¡Oh Virgen poderosa!
Si pérfida me acosa
Maligna tentación;
Ahuyenta del demonio
El silbo traicionero
Servirte solo quiero,
Te doy mi corazón

Coro

Alabarte por siempre,
Auxilio del cristiano,
La lengua del humano
Y el alto serafín;
Tu nombre lo repitan
Los ecos del torrente
Y en alas del ambiente
Resuene en el confín.
Inclínense los cielos
Al ver tu hermoso talle,
La palma allá en el valle
Inclínese también;
Los hombres te saluden
Tres veces cada día
Y en grata melodía
Te den el parabién.

Coro

Las suplicas atiende
De tus fieles devotos,
Despacha nuestros votos
¡Oh Madre de bondad!;
La gracia que te imploro
Otórgame clemente;
De dones eres fuente
Y fuente de piedad.
Jamás se oyó del mundo
En la extendida esfera
Que alguno a Ti acudiera
Sin ver tu compasión;
Por eso hoy a tu trono
Me llego con confianza,
Pues sé que mi esperanza
No encierra una ilusión

Coro

Del cielo la vereda
Enséñame cual faro;
Feliz bajo tu amparo
Mi vida ha de pasar;
Sin miedo a las borrascas
Iré cual navecilla
En la celeste orilla
Tu rostro a contemplar.
Más antes en el día
De mi postrera hora,
María Auxiliadora,
Tu auxilio invocaré;
Y entonces confiado
Envuelto entre tu manto
Con sueño dulce y santo
En paz me dormiré.

Coro

Consuelo del cristiano
María Auxiliadora
Al alma que te implora
Escucha por piedad

Oración.

¡Bendíceme, oh María Auxiliadora!, que tu bendición Santísima permanezca en mí noche y día. En la alegría y en la tristeza, en el trabajo y en el descanso, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte y durante la eternidad.

¡Oh bendición de María Auxiliadora! Dichoso quien te la pide, recibe y guarda, después de obtenerla aquí en la tierra la lleve en su último suspiro como prenda de vida eterna, por Jesucristo nuestro Señor, amén.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor que hizo el cielo y la
 tierra.

PETICIÓN A MARÍA AUXILIADORA

Prosternado a  vuestros pies y avergonzado de mis culpas, pero lleno de confianza en vos, Oh Madre Auxiliadora,  os suplico recibáis la oración que mi corazón quiere dirigiros:
Es para mis últimos momentos  que yo vengo a solicitar vuestra bondadosa protección y vuestro amor maternal,  a fin de que  en ese momento decisivo podáis hacer por mi todo lo que vuestro afecto os sugiera.  Yo os consagro las dos últimas horas de mi vida estar a mi lado querida  Auxiliadora para recibir mi último suspiro… y  cuando la muerte haya cortado el hilo de mis días, decid a Jesus  presentándole mi alma: “Yo lo amo”.  Esta sola palabra será suficiente para procurarme la bendición de Dios y la dicha de veros durante toda la eternidad.
¡sí, Madre mía! En vos deposito mi confianza; sed mi defensora, velad por mis días y cuando llegue mi última hora, amparadme  y haced que tenga la muerte del  justo .
Cuento con vuestro auxilio y espero que mi confianza no sea vana.
Oh María compadeceos de mi pobre alma.  Y para más obligaros a concederme lo que os pido os saludo con una SALVE.

Dios  Te Salve Reina y Madre…


Súplica a María Auxiliadora.

 Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies mi necesidad... (pídase aquí la gracia que se desea obtener). Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio.



Oración de San Bernardo:

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tú protección, implorado vuestra asistencia y reclamado tú socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a Ti también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente.


PARA PEDIR UNA GRACIA.


¡Dios te salve Reina, Madre de misericorida y auxilio de los cristianos! Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: A TI SUSPIRAMOS!... Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio...! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento... Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh DULCE VIRGEN MARIA! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡MUESTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos
Ruega por nosotros

En el nombre del Padre, ...